jueves, 8 de diciembre de 2016

“Alpengart”: La industria de horticultura que existió en Hoyo de Manzanares


“Alpengart” (“Jardín de los Alpes” en alemán) fue el nombre original de los viveros fundados por Rudolf Klobuznik en Hoyo de Manzanares a principios de los 70, una empresa floreciente que llegó a cultivar más de 25.000 ejemplares anuales, dio empleo en el pueblo y recibió numerosos premios hasta su cierre en 1994. A petición de Cosas de Hoyo, su hijo Karl Klobuznik relata la historia de este insigne austriaco , afincado en España, emprendedor y longevo (101 años), muy querido en el pueblo.
Naves de los viveros
Pasan los años, y nos vamos olvidando de cómo era Hoyo hace unas décadas. Nos acostumbramos a ver fincas de pueblo transformadas en parkings municipales, industrias en solares vacíos y casas bajas de piedra en modernas viviendas. Los más jóvenes del lugar y los que han venido a nuestro pueblo hace pocos años seguro que no saben que en Hoyo hubo hace años una floreciente industria de horticultura que era puntera en toda España. Lo de floreciente lo afirmamos en un doble sentido: Porque por un lado se trataba de un fantástico negocio de plantas y flores, y por el otro, porque se creó de la nada, cultivándose unas de las mejores plantas y flores de toda España.
Pero retrocedamos en el tiempo algo más de un siglo:
Rudolf y la visita del colegio
En febrero del año 1906 nacía Rudolf Klobuznik en la ciudad alemana de Breslau. Tuvo su formación escolar en el complejo de cultivos forestales Eden en Oranienburg (Berlín), continuando su formación profesional, tanto teórica como práctica en el mismo complejo. Durante muchos años continuó su formación a lo largo y ancho de toda la geografía alemana. Trabajó y estudió en la especialidad de rosales, árboles y arbustos, plantas de vivaces y de interior.

En 1921 se trasladó a Francia a completar su formación en la ciudad de Orleans trabajando en unos viveros. Fue durante su estancia en Francia cuando cayó en sus manos un ejemplar de El Quijote en francés. Devoró el libro, y tras finalizarlo, tuvo claro que si los españoles eran realmente como los describía Cervantes, España debía de ser su próxima meta. Envió varias solicitudes de trabajo a diversos viveros de flores y plantas en España, recalando finalmente en el año 1935 en el vivero de Don Pablo Rodríguez, también conocido como “Jardín de la Rosa”, que se encontraba en la confluencia de las actuales calles Corazón de María y Lopez de Hoyos de Madrid, y donde se cultivaban plantas de interior y de flor cortada para las entonces no muy numerosas floristerías de Madrid. Rudolf siempre contó que él veía su particular Quijote en la figura de Don Pablo.
Pasados los años de la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial, se independiza profesionalmente con la ayuda de Don Pablo, y alquila un vivero en ruinas en la Dehesa de la Villa (Madrid) donde se dedica a cultivar plantas de flor y de temporada.
La Curera, antes de construirse Homan
A primeros de los años 70 adquiere la parcela en Hoyo de Manzanares conocida como “La Curera” y traslada su vivero a nuestro querido pueblo, incluyendo las plantas de rocalla y las vivaces en su catálogo. La parcela del vivero original es donde se encuentra ahora el supermercado DIA, enfrente de El Cerrillo, y los mayores del lugar lo recordarán por la cancela de metal y el cartel de hierro negro con el enanito y las setas de metal que tenía en los lados de las columnas con la inscripción “Alpengart” (“Jardín de los alpes” en alemán).
Montó exposiciones florales en el pabellón de la Rosaleda de Madrid y en el Palacio de Cristal de El Retiro. Obtuvo el Diploma de la Iª Exposición Nacional de Jardinería y Arte Floral en 1961. Colaboró en multitud de exposiciones teniendo stand propio en muchas de ellas.
Rudolf y sus empleados
Unos años más tarde compra la parcela que se encontraba detrás de esta primera (que da a la calle Hurtada) y donde construye seis invernaderos de cristal y uno grande de plástico, que se podían ver incluso desde el aire por su gran superficie blanca. Durante décadas fue una explotación puntera en España, especializada en el cultivo de ciclámenes, prímulas, cinerarias, petunias, geranios, hortensias, etc…Trabajaron en ella Luis Estévez (padre e hijo), Juan Cortés, Fernando Alarcón, Miguel Ángel Oreña, entre otros… la mayor parte oriundos de Hoyo, y disponían de dos furgonetas con las que repartían el género a todas las esquinas del territorio español.

Rodolfo, el alemán
Treinta años simultaneando el trabajo y la dirección del vivero, con cargos como presidente de la CEOE y CEPYME. Gracias a la calidad de sus flores y plantas, se hizo conocido en toda España como “Rodolfo, el alemán”. Fue también el introductor en España de muchísimas innovaciones técnicas habituales hoy en día, como las bandejas de plástico para los repicados de las plantas, etc…
Rodeado de geranios
Se levantaba todos los días de su vida entre las cinco y las seis de la mañana y bajaba al vivero a trabajar, a regar y a cuidar y a mimar sus cultivos. Cuando se le preguntaba cuál era su secreto para cultivar las mejores plantas de España, desviaba la atención a explicar por lo que le motivaba a cultivarlas, y sin esperar la nueva pregunta, contestaba: “Sería mucho más fácil y remunerador dedicarse a la importación y venta de plantas, pero mis aspiraciones son dar trabajo aquí. Soy partidario de que todo lo que se pueda cultivar aquí, se haga aquí. Si importo planta de Holanda, estoy ayudando a crear empleo en ese país, pero yo lo que quiero es crear empleo en mi país, España. Un Horticultor no debe olvidar que primero es ciudadano, y que como empresario le incumbe velar por su trabajo y por el bienestar social de su entorno”.

El Quijote de los ciclámenes
El ciclamen en España siempre será una planta que se asociará a los viveros de Rudolf en Hoyo. En su ciclo natural, el ciclamen vegeta en otoño, florece en la primavera y el tubérculo renace al siguiente otoño. El cultivo duraba 14 meses, abarcando el ciclo desde la siembra en septiembre hasta el inicio de la comercialización de la planta en flor, que se extendía de octubre a abril. La producción era variable según los años, pero rondó más de 25.000 ejemplares anuales. El ser cultivadas a 1.001 metros de altura, y con la climatología tan sana y limpia de la que disfrutamos en nuestro pueblo, tenía como consecuencia la obtención de unas plantas excepcionales en calidad, aunque el coste de la calefacción en nuestros gélidos inviernos, encarecieran el precio final de las mismas.
Virtudes, Rudolf y Karl 
Rudolf siempre cultivó de manera tradicional, a diferencia de otros productores que preferían acortar el ciclo de la planta a ocho meses. Al cultivar una planta sin forzar y en macetas grandes, se conseguían ejemplares más robustos y de mayor longevidad. Él siempre se consideró un Quijote y hacía hincapié en calidad, calidad, y después, calidad: ”Con la mezcla de razas que cultivamos no estamos ofreciendo plantas en serie. Nos piden ejemplares bonitos, sanos, de garantía. Plantas con el sello de la buena voluntad y de la honradez”.
Poco a poco empezaron en España las importaciones de plantas de otros países como Holanda, Francia e Italia, cuyas empresas, apoyadas por sus respectivos institutos de investigación agraria, iban conquistando el mercado español con precios más bajos. También empresas de otras regiones españolas, con climatología más benigna que la de Hoyo (como por ejemplo el Maresme en Cataluña), y con mano de obra más barata, eran capaces de colocar unas plantas de muy inferior calidad, pero de menor precio en el mercado nacional. Todo ello estrechó los márgenes del negocio, dejándolo en una situación muy delicada para cuando llegase una crisis.

101 años de vida
El año 1992 fue catastrófico por la pertinaz sequía que sufrió nuestro país, y que desembocó en una prohibición oficial de riego de plantas y flores ornamentales. Casi toda la producción de ese año tuvo que ser retirada, y la que se vendió, fue a precios irrisorios. 1993 no comenzó mejor, y aunque las lluvias llegaron a partir de Mayo, la crisis económica que azotaba España acabó por dar la puntilla a un negocio de un producto no esencial, basado en la calidad y en un precio algo superior al del resto de comercializadores.
Rudolf siempre se declaró incorregible optimista, defendiendo contra capa y espada la continuidad de su negocio, con el fin de proteger los puestos de trabajo de sus colaboradores, en contra de los consejos de sus amigos y familiares, pero tuvo que dar finalmente su brazo a torcer, cerrando el vivero en 1994 y jubilándose a los 89 años.
Rudolf y su esposa Virtudes siempre fueron muy queridos y respetados en el pueblo. Muchos hoyenses se siguen acordando de ambos, ya jubilados, sentados siempre juntos en primera fila de todos los conciertos y actuaciones que se celebraban en Hoyo, ya fuese en el Teatro de las Cigüeñas en invierno, o en la Plaza Cervantes en verano. En el año 2004 falleció de un infarto Virtudes, mientras que Rudolf falleció en el año 2007 a los 101 años de edad de muerte natural, siempre acompañado por sus tres hijos, pero su recuerdo siempre quedará ligado a Hoyo de Manzanares y a su tejido empresarial.

1 comentario:

Carlos Iglesias dijo...

Siempre le recuerdo dandonos consejos a todos los niños de la urbanizacion Homan. Uno se da cuenta cuando se hace ya adulto de la buena persona que era este hombre. Don rudolf... una excelente persona que siempre recordare con aprecio y buen modelo al que intentarse parecer