Toma el sol, se refresca, bebe agua y se esconde cuando oye algún ruido o percibe movimiento cerca de su ubicación. Son especies protegidas que poco a poco están recuperando su espacio tras una época de casi desaparición total. Y este año varios ejemplares se pueden ver un lugar tranquilo como es el cementerio de Hoyo de Manzanares y sus alrededores.


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